Dosier SBNFA™ · Versión 1.1 del
Gil Ayache, PhD — Mines Paris – PSL · cofundador y presidente de Blue Portance

Cuatro principios fundacionales

En resumen. ¿En qué se basa la evaluación biomecánica de un asiento? En cuatro principios observados en las posiciones naturales: la variabilidad motora, los flujos tisulares, la independencia segmentaria y la regulación autónoma del equilibrio. Un buen asiento preserva el potencial de adaptabilidad: el conjunto de los ajustes posturales y tisulares que siguen siendo accesibles a la persona sentada.

Este segundo capítulo del dosier experto presenta los cuatro principios fundacionales del referencial SBNFA™ —variabilidad motora, flujos tisulares, independencia segmentaria, regulación autónoma— con, para cada uno, la literatura utilizada, lo que esta establece y el límite de su transposición al asiento.

Define el potencial de adaptabilidad en posición sentada, lo distingue de la adaptabilidad (postural y tisular) y de la reserva adaptativa, presenta el bucle sensorial y propioceptivo, y muestra cómo los principios se traducen en siete funciones.

Introducción

Toda matriz de evaluación se basa en principios que no son evaluados en sí mismos. Los del referencial SBNFA™ son cuatro: la variabilidad motora, los flujos tisulares, la independencia segmentaria y la regulación autónoma. Este capítulo los presenta como principios fundacionales: una lectura funcional de fenómenos documentados, cuya transposición al asiento debe discutirse y ponerse a prueba.

Estos principios no sustituyen a la matriz. Orientan su construcción SBNFA: cada una de las siete funciones y de las diecinueve variables presentadas en el capítulo 3 (matriz de evaluación de los asientos dinámicos) se vincula a uno de ellos, o a la carga específica de la compresión prolongada. Su formulación evoluciona con la literatura; su función es explicar por qué se evalúa una capacidad, antes de decir cómo se valora.

Para cada uno, este capítulo indica la literatura utilizada, lo que esta establece en su contexto de estudio y lo que el referencial extrae de ella para el asiento [1].

1. Las posiciones naturales: un punto de partida, no una prueba

El referencial toma como punto de partida la comparación entre la posición sentada y las posiciones naturalesPosiciones naturalesRepertorio de posiciones y de transiciones en las que el cuerpo puede seguir ajustando su equilibrio y sus apoyos.Leer la ficha completa : Posiciones naturales: de pie, en cuclillas, de rodillas, con las piernas cruzadas, en movimiento. Son configuraciones en las que el cuerpo conserva una capacidad de ajuste, de redistribución de las cargas y de regulación activa.

Posiciones naturales
Ilustración 2 — Posiciones naturales. Posiciones naturales: variabilidad de los apoyos, regulación activa del equilibrio postural, independencia y movilidad segmentarias. Abrir en alta definición

Una posición natural no es una forma geométrica estable. Se basa en ajustes continuos, una libertad relativa de los segmentos y un reparto de las cargas que no se agota en un único punto de apoyo. Es esta definición —funcional y no geométrica— la que sirve de control de coherencia para el conjunto del benchmark.

El estudio de Raichlen y sus colaboradores (PNAS, 2020) sobre los hadza de Tanzania ilustra la diferencia entre reposo e inmovilidad: los adultos pasan una parte notable de su reposo no ambulatorio en cuclillas, postura en la que la actividad muscular sigue siendo superior a la observada en una silla [2]. Esta observación describe posturas de reposo en una población determinada. No establece que un asiento deba reproducir la posición en cuclillas.

Bernstein, por su parte, mostró de forma más general que la coordinación postural se basa en la gestión dinámica de los grados de libertad del cuerpo y no en su bloqueo [3].

Principio fundacional del referencial: una analogía con las posiciones naturales no es una prueba. Sirve para identificar las funciones que deben estudiarse; cada mecanismo y cada efecto esperado deben documentarse después según su propio nivel de evidencia.

2. Principio 1 — La variabilidad motora

Lo vivo no funciona por inmovilidad prolongada, sino mediante ajustes, microcorrecciones y cambios de estrategia postural. Transpuesto al asiento, este primer principio significa que un dispositivo no debería imponer una geometría fija, sino permitir el desplazamiento discreto de la pelvis, del tronco y de las extremidades sin imponer un esfuerzo de control demasiado elevado.

Stergiou y sus colaboradores (Journal of Neurologic Physical Therapy, 2006) propusieron considerar la variabilidad del movimiento no como un ruido que hay que suprimir, sino como una característica de los sistemas sanos, que evoluciona dentro de un rango óptimo: tanto una variabilidad demasiado escasa como un desorden excesivo irían acompañados de una capacidad de adaptación reducida [4, 5]. Este marco teórico se discute en la literatura sobre el movimiento humano, principalmente para la marcha y el control motor.

Su transposición al asiento conduce a cuatro exigencias: el mantenimiento de grados de libertad suficientes, la posibilidad de micromovimientosMicromovimientosEn el marco de referencia SBNFA™ de Blue Portance, los micromovimientos son desplazamientos de pequeña amplitud que participan en los ajustes posturales continuos, hacen variar los apoyos y las tensiones mecánicas, y se inscriben en un enfoque que integra la mecanotransducción, mediante la cual las solicitaciones mecánicas pueden influir en las respuestas bioquímicas de las células y en la expresión de sus genes.Leer la ficha completa : Micromovimientos espontáneos, el reajuste postural sin ruptura de la estabilidad y la diversidad de los apoyos a lo largo del tiempo.

Este principio alimenta la función 1 (preservación del potencial de adaptabilidadPotencial de adaptabilidadEn el marco de referencia SBNFA™ de Blue Portance, el potencial de adaptabilidad constituye la finalidad organizadora. Designa las posibilidades accesibles a una persona en una situación dada para modificar su organización postural y hacer variar las tensiones ejercidas sobre los tejidos, sin perder el equilibrio ni concentrar de forma duradera dichas tensiones.Leer la ficha completa : Potencial de adaptabilidad) y la función 2 (gestión de las compensaciones). El punto decisivo es el del gobierno del movimiento: ¿quién lo inicia, quién elige su dirección, su amplitud, su velocidad y su detención? Pynt (Journal of Bodywork and Movement Therapies, 2015) propone definir el asiento dinámico como una acción aportada por la persona sentada y acompañada por el mecanismo de la silla [6]. Es esta definición la que sustenta la distinción, central en el referencial, entre un movimiento controlado por el sujeto y un movimiento producido u orientado por el asiento.

Esta definición fundamenta, en la matriz, la distinción entre ADP-1 (control del cambio por el sujeto) y ADP-2 (resolución mecánica de la interfaz).

3. Principio 2 — Los flujos tisulares

Los tejidos vivos necesitan circulación, oxigenación, estímulo mecánico y alternancia entre compresión y descompresión. Una presión continua sobre las zonas de apoyo —isquiones, cóccix, muslos, suelo pélvicoSuelo pélvicoEl suelo pélvico es un conjunto profundo de músculos y tejidos conjuntivos situado en la parte inferior de la pelvis. Contribuye al sostén de los órganos pélvicos, a las funciones esfinterianas y a la coordinación mecánica del complejo abdominopélvico.Leer la ficha completa : Suelo pélvico— frena estos flujos y puede provocar una sobrecarga local.

Este principio se traduce en la descarga de las estructuras sensibles, el reparto de las presiones, la reducción de los picos de apoyo y la alternancia funcional de las zonas de carga. La calidad de un asiento depende, por tanto, de la manera en que reparte la carga en el espacio, pero también en el tiempo. Los criterios de evaluación ergonómica de las sillas de trabajo integran desde hace tiempo el reparto de los apoyos [7].

Dos fuentes documentan el fundamento biológico. Landis midió la presión capilar en la piel humana mediante microinyección ya en 1930 [8]: es el fundamento histórico del estudio de los efectos de una compresión prolongada sobre la perfusión tisular. Lengsfeld y sus colaboradores (Clinical Biomechanics, 2000) examinaron las variaciones de carga raquídea en sedestación dinámica rotatoria [9]; se trata de un estudio exploratorio realizado con un único sujeto. Por último, Langevin y sus colaboradores (BMC Musculoskeletal Disorders, 2011) describieron una reducción del deslizamiento fascialDeslizamiento fascialEl deslizamiento fascial es el desplazamiento relativo de las capas de fascia entre sí, y respecto a los músculos, los nervios y los vasos vecinos, con cada movimiento del cuerpo.Leer la ficha completa : Deslizamiento fascial toracolumbar en personas con lumbalgiaLumbalgiaLa lumbalgia es un dolor de la parte baja de la espalda, situado entre la charnela toracolumbar y el pliegue glúteo. En la gran mayoría de los casos se denomina común: es de origen mecánico y no se debe a una enfermedad grave.Leer la ficha completa : Lumbalgia crónica [10], estudio correlacional.

Estos trabajos establecen que la compresión, la perfusión y el deslizamiento tisular son parámetros pertinentes para la tolerancia al apoyo. El referencial extrae de ello la exigencia de repartir las presiones en el espacio y en el tiempo. No deduce de ello ningún umbral de isquemia: no puede deducirse ningún umbral universal de un análisis multicriterio, y toda afirmación sobre la perfusión o la salud tisular de un usuario corresponde a estudios biológicos específicos.

4. Principio 3 — La independencia segmentaria

El cuerpo humano es una cadena cinemática, no un bloque monolítico. La pelvis, las caderas, el tronco y la columna deben poder cooperar sin que la silla los fusione mecánicamente. Este es el objeto del tercer principio, la independencia segmentaria.

Hasegawa y Dubousset (Spine Surgery and Related Research, 2022) describen una «cadena del equilibrio» que conecta las extremidades inferiores, la pelvis —considerada una «vértebra pélvica»—, la columna y la cabeza [11]. Barrey y sus colaboradores (European Spine Journal, 2013) analizan, por su parte, los mecanismos compensatorios mediante los cuales la pelvis y la columna mantienen el equilibrio sagital [12]. Vleeming y sus colaboradores (Journal of Anatomy, 2012) sintetizan la anatomía y la función de la articulación sacroilíacaArticulación sacroilíacaLa articulación sacroilíaca une el sacro con el hueso ilíaco, a cada lado de la pelvis. Articulación verdadera, muy estable y de amplitud muy pequeña, transmite y reparte las tensiones entre el tronco y los miembros inferiores.Leer la ficha completa : Articulación sacroilíaca [13].

Estos trabajos describen, para la bipedestación y la cirugía de columna, la pelvis como relevo central de la cadena de compensación; describen también la articulación sacroilíaca como una articulación de baja amplitud con un papel funcional importante en la transferencia de cargas. El referencial extrae de ello, por transposición funcional, que una interfaz debe dejar que se exprese la cooperación entre segmentos en lugar de fijar la pelvis como una base inerte.

Una precisión de principio: la incidencia pélvicaIncidencia pélvicaLa incidencia pélvica es un ángulo anatómico propio de cada individuo, fijado en la madurez esquelética. Condiciona en gran medida la organización sagital de la pelvis y de la columna y no varía con la postura.Leer la ficha completa : Incidencia pélvica es un parámetro morfológico del sujeto. El asiento puede modificar la orientación funcional de la pelvis, no la incidencia anatómica. Por eso la relación de 90° entre pelvis y fémur no se adopta como norma: es una hipótesis funcional, que debe individualizarse.

Este principio alimenta la función 3 (movilidad de la pelvisMovilidad de la pelvisLa movilidad de la pelvis es su capacidad para cambiar de orientación respecto a la columna y a los fémures: hacia delante o hacia atrás (anteversión, retroversión), hacia un lado (basculación lateral) y en rotación.Leer la ficha completa : Movilidad de la pelvis en los tres planos) y arroja luz sobre las funciones 2 y 7, en las que la independencia de los segmentos se traduce en observables: articulación columna–pelvis, acompañamiento independiente de las regiones en apoyo.

5. Principio 4 — La regulación autónoma

«Autónoma» designa aquí la regulación postural del sujeto, sin trayectoria impuesta por el soporte. Este término no demuestra una activación del sistema nervioso autónomo, ni un beneficio subcortical provocado por el asiento.

Regulación postural: un equilibrio dinámico al servicio de la adaptabilidad
Ilustración 3 — Regulación postural: un equilibrio dinámico al servicio de la adaptabilidad. Regulación activa del equilibrio postural: información sensorial, ajustes segmentarios y espacio de equilibrio. Abrir en alta definición

El cuerpo ajusta constantemente su postura a partir de sus aferencias sensoriales. Un asiento debe, por tanto, ofrecer una zona de estabilidad dinámica: soporte suficiente para evitar el colapso postural y libertad suficiente para permitir al sistema nervioso corregir y reorganizar la postura sin sobrecarga.

Peterka (Journal of Neurophysiology, 2002) propuso un modelo de integración sensoriomotora del control posturalControl posturalEl control postural es la función mediante la cual el sistema nervioso controla la posición del cuerpo en el espacio, con dos objetivos: la orientación de los segmentos entre sí y respecto al entorno, y el equilibrio.Leer la ficha completa : Control postural [14], completado por el modelo de control de la postura de Mergner, Maurer y Peterka [15]. Boonstra, Schouten y van der Kooij (Journal of NeuroEngineering and Rehabilitation, 2013) identificaron la contribución diferenciada de las articulaciones del tobillo y de la cadera al control del equilibrio multisegmentario [16]. Horak (Age and Ageing, 2006) distingue, en el control postural, la orientación de la postura y el equilibrio propiamente dicho [17].

Estos modelos describen el control del equilibrio en bipedestación o ante perturbaciones. El referencial extrae de ellos una exigencia para el asiento: que las cadenas cadera–tobillo derecha e izquierda puedan actuar de forma independiente, que el sujeto disponga de un perímetro en el que desplazarse, detenerse, estabilizarse y volver a moverse, y que la posición de referencia sea ajustable.

Este principio alimenta la función 4 (regulación del equilibrio posturalEquilibrio posturalEl equilibrio postural es la capacidad de mantener o restablecer la proyección del centro de masa dentro de la base de apoyo, tanto en situación estática como en movimiento. En sedestación, implica al tronco, la pelvis y las caderas.Leer la ficha completa : Equilibrio postural) y la función 6 (procesamiento y restitución de la información mecánica). Sobre este segundo punto, el referencial es explícito: la propiocepciónPropiocepciónLa propiocepción es la capacidad del cuerpo para percibir la posición, el movimiento y el esfuerzo de sus distintas partes, sin necesidad de mirarlas.Leer la ficha completa : Propiocepción no la «produce» el asiento. La cuestión funcional es saber cómo trata el asiento la información mecánica que el cuerpo le transmite: bloquearla, absorberla, tratarla globalmente o responder a ella localmente, de manera diferenciada y proporcionada. El sujeto sigue siendo el inductor del cambio.

Principio de formulación: un asiento ni «estimula» ni «controla» la propiocepción de un usuario. Puede, o no, dejar que su bucle sensoriomotor funcione sin bloquearlo ni sustituirlo.

6. El potencial de adaptabilidad en posición sentada

Los cuatro principios convergen hacia una noción que Blue Portance sitúa en el centro de su enfoque: el potencial de adaptabilidad en posición sentada. Deben distinguirse tres términos próximos.

El potencial de adaptabilidad: el espacio de las respuestas todavía accesibles
Ilustración 4 — El potencial de adaptabilidad: el espacio de las respuestas todavía accesibles. El potencial de adaptabilidad representa las posibilidades de respuesta todavía accesibles; el paisaje es una representación conceptual, sin ejes medidos. Abrir en alta definición
TérminoDefinición en este dosierNivel de evidencia
AdaptabilidadAdaptabilidadConcepto integrador de Blue Portance que designa la capacidad del cuerpo para ajustar su organización postural y sus respuestas tisulares frente a las tensiones, preservando el equilibrio, la movilidad y el reparto de las cargas.Leer la ficha completa : AdaptabilidadCapacidad del sujeto para hacer evolucionar su organización postural según su estado, la tarea, el dolor, la duración y las cargas a las que se enfrenta. Se expresa en situación, en una forma postural y una forma tisular (véase más abajo).Concepto descriptivo
Potencial de adaptabilidadConjunto de las posibilidades de adaptación realmente accesibles al sujeto en una situación dada, teniendo en cuenta lo que el asiento permite o restringe: organización postural, equilibrio y variación de las cargas ejercidas sobre los tejidos.Concepto central del referencial SBNFA; operacionalizado en primer lugar por las variables ADP-1 y ADP-2
Reserva adaptativaReserva adaptativaLa reserva adaptativa designa, en el SBNFA™, el margen funcional propio de un sistema biológico, que le permite modificar su organización cuando cambia una tensión o una situación.Leer la ficha completa : Reserva adaptativaMargen funcional restante antes de que las compensaciones se agoten.Concepto del referencial SBNFA

El potencial de adaptabilidad es, por tanto, lo que el asiento hace posible o lo que reduce. No se confunde ni con el confort ni con el uso efectivo del sujeto: una capacidad ofrecida no se devalúa porque el sujeto no la utilice. La función 1 del referencial lo evalúa mediante dos variables: ADP-1, que examina el control del cambio (¿sigue el asiento al sujeto sin bloquearlo, orientarlo ni sustituirlo?), y ADP-2, que examina la resolución mecánica de la interfaz (¿responde a las adaptaciones de muy baja amplitud, sin umbral, zona muerta, muesca ni retorno dominante?).

Dos personas utilizan dos asientos. El primero está equipado con un mecanismo que lleva sistemáticamente a la persona hacia un punto central: se mueve, pero sigue la trayectoria de la silla. En el segundo, la persona puede cambiar de organización postural en varias direcciones, detenerse donde desee y volver a moverse. El movimiento observado puede ser comparable; el potencial de adaptabilidad ofrecido no lo es.

Adaptabilidad postural, adaptabilidad tisular y bucle sensorial

En el referencial, la adaptabilidad es el concepto integrador: la capacidad del cuerpo para ajustar su organización postural y sus respuestas tisulares ante las cargas, preservando a la vez el equilibrio, la movilidad y el reparto de las cargas. Tiene dos expresiones que deben distinguirse: la adaptabilidad posturalAdaptabilidad posturalEn el marco de referencia SBNFA™, la adaptabilidad postural designa la capacidad funcional de una persona para ajustar de forma continua su organización corporal —mantenerla, modificarla, redistribuir sus apoyos— en función de la tarea, del entorno, de los apoyos disponibles y de su estado funcional del momento.Leer la ficha completa : Adaptabilidad postural, ajuste de la organización del cuerpo, y la adaptabilidad tisular, respuesta de los tejidos a las solicitaciones mecánicas. El ajuste postural inmediato y la adaptación tisular a más largo plazo no deben confundirse.

Un bucle sensorial, informacional y propioceptivo participa en el proceso que permite la adaptación: movimiento corporal, información mecánica transmitida al asiento, respuesta del asiento, retorno sensorial hacia el cuerpo, ajuste sensoriomotor. El asiento no produce la propiocepción: trata la información mecánica que el cuerpo le transmite, micromovimientos incluidos, y puede responder a ella sin demora, o no. Esta dimensión no es, por tanto, una tercera adaptabilidad: es un mecanismo transversal del ajuste. La función 6 es su expresión más directa, y el cuarto principio, la regulación autónoma, es su fundamento: el cuerpo ajusta constantemente su postura a partir de sus aferencias sensoriales.

De lo vivo al asiento: dos expresiones de la adaptabilidad conectadas por un bucle sensorial
Ilustración 5 — De lo vivo al asiento: dos expresiones de la adaptabilidad conectadas por un bucle sensorial. Adaptabilidad postural y adaptabilidad tisular: dos expresiones conectadas por un bucle sensorial y propioceptivo transversal. Abrir en alta definición

Tres dimensiones de lectura transversales

Tres dimensiones de lectura, transversales, permiten leer las siete funciones sin sustituirlas ni redistribuirlas: la dimensión postural o biomecánica (organización del cuerpo, grados de libertad, equilibrios accesibles), la dimensión sensorial, informacional y propioceptiva, y la dimensión tisular (cargas, variación y redistribución, respuestas de los tejidos). Una función puede movilizar varias de ellas: la función 1 las atraviesa todas, ya que el potencial de adaptabilidad concierne a la vez a la organización postural, al equilibrio y a la variación de las cargas ejercidas sobre los tejidos.

NivelPreguntaContenido
Concepto integrador¿Qué se pretende preservar?La adaptabilidad: la capacidad de seguir ajustándose ante las cargas
Dos expresiones¿Qué es lo que se adapta?La organización postural (adaptabilidad postural); los tejidos en apoyo (adaptabilidad tisularAdaptabilidad tisularEn el marco de referencia SBNFA™, la adaptabilidad tisular designa la capacidad funcional de los tejidos, en particular de las fascias, para modificar su configuración mecánica bajo el efecto de las tensiones, redistribuir esas tensiones, recuperarse tras la descarga y evolucionar con el tiempo sin perder de forma duradera sus posibilidades de deformación y de deslizamiento.Leer la ficha completa : Adaptabilidad tisular)
Tres dimensiones de lectura¿Mediante qué procesos funcionales?Postural o biomecánica; sensorial, informacional y propioceptiva; tisular
Estructura operativa¿Cómo observarla y valorarla?Siete funciones, diecinueve variables de estado, escala de 0 a 4 o ND — sin cambios

Estos niveles de lectura no añaden, no eliminan ni redistribuyen ninguna función ni ninguna variable, y no son objeto de ninguna valoración: sirven como marco explicativo del referencial.

El capítulo 4 (benchmark de los seis asientos dinámicos) aplica esta noción a una arquitectura de asiento concreta, la ExoBase™ Aporia®, e indica lo que esta arquitectura hace posible, con sus limitaciones. La manera en que estas capacidades se condicionan entre sí se describe en el capítulo 3 (análisis estructural de las diecinueve variables) y se lee en el capítulo 4 (lectura sistémica del benchmark). La relación entre adaptabilidad tisular y dolor lumbar se aborda con más amplitud en el artículo Adaptabilidad tisular y dolor de espalda.

7. De los principios a las funciones

Cada una de las siete funciones del referencial está vinculada al principio del que constituye la traducción operativa principal. Puede contribuir a otros principios, pero solo se describe y evalúa una vez, para evitar cualquier doble cómputo.

Principio fundacionalFunción(es) vinculada(s)Variables de la matriz
Variabilidad motora1. Preservación del potencial de adaptabilidad; 2. Gestión de las compensacionesADP-1, ADP-2; COM-1, COM-2
Flujos tisulares5. Gestión y variabilidad de las cargas mecánicasCON-1, CON-2
Independencia segmentaria3. Movilidad de la pelvisMOB-1, MOB-2, MOB-3
Regulación autónoma4. Regulación del equilibrio postural; 6. Procesamiento y restitución de la información mecánicaEQU-1, EQU-2, EQU-3; INF-1, INF-2, INF-3
Compresión externa prolongada (categoría específica)7. Preservación tisularPRE-1, PRE-2, PRE-3, PRE-4

La séptima función no corresponde a ninguno de los cuatro principios: responde a la carga propia del asiento, que impone una compresión externa duradera. Se construye exclusivamente a partir de lo que ofrece el asiento; los fenómenos biológicos —mecanotransducciónMecanotransducciónLa mecanotransducción es el proceso mediante el cual una célula convierte una solicitación mecánica, como un estiramiento, una presión o un cizallamiento, en señales bioquímicas que modifican su actividad.Leer la ficha completa : Mecanotransducción, fluencia, reperfusión, isquemia, deslizamiento entre planos tisulares— son sus efectos esperados o sus mecanismos explicativos, y no se convierten en variables adicionales [1].

8. Lo que establece la literatura y lo que el referencial extrae de ella

Esta tabla resume, para cada principio, lo que establece la literatura y lo que el referencial extrae de ella para el asiento.

PrincipioBase documentadaLo que establece la literaturaLo que el referencial extrae para el asiento
Variabilidad motoraBernstein; Stergiou; PyntEl movimiento humano se coordina mediante la gestión de grados de libertad; la variabilidad se estudia como característica de los sistemas sanosExigencias de grados de libertad, de micromovimientos y de control por el sujeto (funciones 1 y 2)
Flujos tisularesLandis; Occhipinti; Langevin 2011; LengsfeldLa compresión, la perfusión y el deslizamiento tisular son parámetros pertinentesExigencias de reparto y de variación de las presiones (función 5) y de preservación tisular bajo apoyo (función 7); no se deduce de ello ningún umbral de isquemia
Independencia segmentariaHasegawa & Dubousset; Barrey; VleemingLa pelvis es un relevo central de la cadena de compensación; la articulación sacroilíaca tiene un papel funcional en la transferencia de cargasExigencias de movilidad de la pelvis en los tres planos (función 3) y de articulación columna–pelvis (COM-2); la incidencia pélvica no puede ser modificada por el asiento
Regulación autónomaPeterka; Mergner; Boonstra; Horak; Hasegawa & DuboussetEl control postural integra varias fuentes sensoriales y cadenas cadera–tobilloExigencias de independencia derecha/izquierda, de perímetro de libertad y de punto cero ajustable (funciones 4 y 6); cono de economía transpuesto funcionalmente

Los principios organizan fenómenos documentados en exigencias para el asiento. Las mediciones instrumentadas permitirán afinar esta transposición.

Preguntas frecuentes

¿Por qué es un problema permanecer mucho tiempo sentado sin moverse?

Porque el cuerpo vivo funciona mediante ajustes continuos. Sentado e inmóvil, las mismas zonas de apoyo permanecen comprimidas, los microajustes se vuelven escasos y desaparece la alternancia entre compresión y descompresión de los tejidos. Un asiento que deja que la pelvis se mueva y que los apoyos varíen restituye parte de esa variabilidad, sin imponer movimiento.

¿Es más natural sentarse en cuclillas o con las piernas cruzadas?

Estas posiciones naturales conservan una mayor capacidad de ajuste: los hadza de Tanzania pasan una parte notable de su reposo en cuclillas, con una actividad muscular superior a la observada en una silla (Raichlen et al., PNAS, 2020). El referencial no concluye de ello que un asiento deba reproducirlas, sino que debe preservar sus propiedades: variabilidad, independencia de los segmentos y regulación activa.

¿Por qué hablar de «principios fundacionales»?

Es la expresión que utiliza el referencial SBNFA™ para designar cuatro principios de organización observados en las posiciones naturales: variabilidad motora, flujos tisulares, independencia segmentaria, regulación autónoma. Son principios fundacionales que explican por qué se evalúa cada función; no se valoran en sí mismos.

¿Demuestran las posiciones naturales que un asiento debe inspirarse en ellas?

No. El referencial establece que una analogía con las posiciones naturales no es una prueba: identifica funciones que deben estudiarse, cuyos mecanismos y efectos esperados deben documentarse, cada uno, según su propio nivel de evidencia.

¿Qué son la adaptabilidad postural, la adaptabilidad tisular y el bucle sensorial?

La adaptabilidad es el concepto integrador: la capacidad del cuerpo para ajustar su organización postural y sus respuestas tisulares ante las cargas. La adaptabilidad postural se refiere a la organización del cuerpo; la adaptabilidad tisular, a la respuesta de los tejidos en apoyo. El bucle sensorial y propioceptivo no es una tercera adaptabilidad: es el mecanismo por el cual la información mecánica permite el ajuste. El asiento no produce la propiocepción; trata la información que el cuerpo le transmite.

¿Qué es el potencial de adaptabilidad en posición sentada?

Es el conjunto de las posibilidades de adaptación postural realmente accesibles al sujeto en una situación dada, teniendo en cuenta lo que el asiento permite o restringe. Es el concepto central del referencial SBNFA, operacionalizado por las variables de la función 1.

¿Puede un asiento mejorar la propiocepción?

El referencial no lo formula así. La propiocepción no la produce el asiento: este trata la información mecánica que el cuerpo le transmite, bloqueándola, absorbiéndola o respondiendo a ella localmente. La matriz evalúa esta fidelidad de tratamiento, no un efecto sobre la propiocepción.

¿Es una norma la relación de 90° entre pelvis y fémur?

No. No se adopta como norma establecida: es una hipótesis funcional que debe individualizarse según la incidencia pélvica, parámetro morfológico que el asiento no modifica.

Referencias bibliográficas

La aportación y el alcance de cada fuente se precisan en el capítulo 6 (bibliografía comentada). Una referencia asociada a una variable documenta un fenómeno; no valida la variable.

  1. Blue Portance, 2026 (a) — Referencial SBNFA™ de evaluación de los dispositivos de asiento — Parte I: marco científico y metodológico. Documento interno, versión del 3 de agosto de 2026.
  2. Raichlen et al., 2020 — Sitting, squatting, and the evolutionary biology of human inactivity. Proceedings of the National Academy of Sciences, 117(13), 7115–7121.
  3. Bernstein, 1967 — The co-ordination and regulation of movements. Pergamon Press.
  4. Stergiou et al., 2006 — Optimal movement variability: a new theoretical perspective for neurologic physical therapy. Journal of Neurologic Physical Therapy, 30(3), 120–129.
  5. Stergiou & Decker, 2011 — Human movement variability, nonlinear dynamics, and pathology: is there a connection?. Human Movement Science, 30(5), 869–888.
  6. Pynt, 2015 — Rethinking design parameters in the search for optimal dynamic seating. Journal of Bodywork and Movement Therapies, 19(2), 291–303.
  7. Occhipinti et al., 1993 — Criteria for the ergonomic evaluation of work chairs. La Medicina del Lavoro, 84(4), 274–285.
  8. Landis, 1930 — Micro-injection studies of capillary blood pressure in human skin. Heart, 15, 209–228.
  9. Lengsfeld et al., 2000 — Spinal load changes during rotatory dynamic sitting. Clinical Biomechanics.
  10. Langevin et al., 2011 — Reduced thoracolumbar fascia shear strain in human chronic low back pain. BMC Musculoskeletal Disorders, 12, 203.
  11. Hasegawa & Dubousset, 2022 — Cone of economy with the chain of balance: historical perspective and proof of concept. Spine Surgery and Related Research, 6(4), 337–349.
  12. Barrey et al., 2013 — Compensatory mechanisms contributing to keep the sagittal balance of the spine. European Spine Journal, 22(Suppl. 6), S834–S841.
  13. Vleeming et al., 2012 — The sacroiliac joint: an overview of its anatomy, function and potential clinical implications. Journal of Anatomy, 221(6), 537–567.
  14. Peterka, 2002 — Sensorimotor integration in human postural control. Journal of Neurophysiology, 88(3), 1097–1118.
  15. Mergner, Maurer & Peterka, 2002 — Sensory contributions to the control of stance: a posture control model. Advances in Experimental Medicine and Biology, 508, 147–152.
  16. Boonstra, Schouten & van der Kooij, 2013 — Identification of the contribution of the ankle and hip joints to multi-segmental balance control. Journal of NeuroEngineering and Rehabilitation, 10, 23.
  17. Horak, 2006 — Postural orientation and equilibrium: what do we need to know about neural control of balance to prevent falls?. Age and Ageing, 35(Suppl. 2), ii7–ii11.

Dosier SBNFA™ · Versión 1.1 · 5 de octubre de 2026 · © Blue Portance.