Anatomía · lectura funcional

Inervación de las fascias

La inervación de las fascias designa las fibras nerviosas que contienen. Formada sobre todo por terminaciones libres sensibles a la deformación, informa al sistema nervioso sobre la tensión, el estiramiento y la presión de los tejidos, y puede participar en el dolor.

Base científica

Una revisión sistemática (Suarez-Rodriguez et al., 2022) confirma la presencia de fibras nerviosas en numerosas fascias, con una densidad variable según la región, la profundidad y el método de estudio. Las capas superficiales y las zonas próximas a los vasos o a las inserciones suelen ser las más inervadas.

En las regiones en las que se ha hecho la comparación, el tejido conjuntivo o fascial está más densamente inervado que el músculo vecino: aproximadamente 1,8 veces en el tejido conjuntivo del masetero en el ser humano (Alhilou et al., 2021), aproximadamente 3 veces en la fascia toracolumbar en el ratón (Barry et al., 2015). Las cifras de «seis» o «diez veces» que circulan no corresponden a mediciones.

Las fascias profundas contienen sobre todo terminaciones libres, de las que una parte es nociceptiva. Se describen corpúsculos (Ruffini, Pacini) en algunas fascias, como las de la mano, el pie o el retináculo de los flexores, pero los estudios recientes no los encuentran en la fascia toracolumbar (Tesarz et al., 2011). En voluntarios, una inyección de solución salina hipertónica en esta fascia provoca un dolor más intenso y más duradero que en el músculo subyacente (Schilder et al., 2014).

Lectura Blue Portance / SBNFA™

En el SBNFA™, la inervación fascial se lee como la interfaz a través de la cual el estado mecánico de los tejidos se convierte en información para el sistema nervioso: la tensión, el estiramiento y la presión que impone una posición se perciben y se integran. La hipótesis según la cual unas solicitaciones variadas mantienen una información mecanosensorial más diversificada que una tensión fija pertenece a la lectura SBNFA™ (estado: PROPUESTA SBNFA).

Aportación al análisis de la sedestación

En sedestación, las fascias de la pelvis y de la parte baja de la espalda soportan presiones y estiramientos duraderos. El análisis se centra en la duración, la localización y la variabilidad de estas solicitaciones; no permite atribuir un dolor a un origen fascial.

No confundir con

Receptores táctiles cutáneos (Merkel, Meissner), especializados en el tacto fino; propiocepción, percepción de la posición y del movimiento, a la que las fascias contribuyen entre otras fuentes; síndrome miofascial, síndrome clínico regional.

Términos relacionados

Fascia toracolumbar · Sensibilización central

Fuentes y alcance

datos histológicos establecidos pero heterogéneos, en parte procedentes de animales. La contribución cuantitativa de las fascias a la propiocepción y al dolor clínico está por precisar.

Para saber más