Las vías de circulación — funciones y disfunciones
Las fasciasFasciasLas fascias son estructuras de tejido conjuntivo que envuelven, unen o separan determinadas partes del cuerpo. El «sistema fascial» designa un conjunto más amplio de tejidos conjuntivos considerados en su continuidad funcional.Leer la ficha completa : Fascias
Arquitectura, transmisión de las tensiones, dinámica tisular e interfaces neurosensoriales.
Capítulo 11 — Centro de conocimiento Blue Portance

¿Cómo solicita la posición sentada las fascias y los tejidos?

Nota epistémica — La posición sentada no es patológica en sí misma. Sus efectos dependen de la duración, de la geometría de los apoyos, de las posibilidades de movimiento, del asiento y del estado individual de partida. Los datos de presión no bastan por sí solos para predecir un dolor. Una parte de los datos utilizados aquí se refiere, además, a los tejidos blandos y a la prevención de las lesiones por presión, y no a las fascias en sí mismas; su traslado a la posición sentada habitual aclara mecanismos biomecánicos generales, sin demostrar por sí solo una patología fascial.

Resumen — Al sentarse, una parte del peso del cuerpo se concentra en una superficie limitada y la diversidad de los movimientos suele disminuir. Con el tiempo, los tejidos viscoelásticos sufren fluencia, la distribución interna de las cargas cambia y algunas interfaces siguen solicitadas. Si los movimientos de ajuste son insuficientes o dolorosos, la tensión puede superar la capacidad de adaptación local. Un asiento protector debe, por tanto, repartir los apoyos permitiendo a la vez una variabilidad controlada.

1. Una tensión normal que se vuelve dependiente del tiempo

Sentarse es una actividad corriente. El problema no es la carga en sí. Está más bien en su combinación con la duración, la concentración en una zona limitada y la escasa variabilidad posturalVariabilidad posturalLa variabilidad postural designa las fluctuaciones de la postura a lo largo del tiempo. Se mide en particular por los desplazamientos del centro de presión y no es ni buena ni mala en sí misma.Leer la ficha completa : Variabilidad postural.

Los tejidos blandos combinan, en efecto, un comportamiento elástico, inmediato y reversible, y un comportamiento viscoso, dependiente del tiempo. Bajo una carga mantenida, este componente viscoso produce una fluencia progresiva. Los tejidos se deforman así más con la duración, aunque la postura visible siga siendo la misma. Tras levantarse se necesita, además, un tiempo de recuperación, durante el cual los tejidos recuperan progresivamente su estado inicial (Fung, 1993; Yahia et al., 1993). La magnitud y la cinética de esta fluencia dependen, por otra parte, de la composición, la hidratación y la organización del colágeno del tejido.

Esta dinámica va, por otra parte, más allá del tejido fascial considerado de forma aislada. Las tensiones que se ejercen en posición sentada se propagan, en efecto, a lo largo de las vías de circulación descritas anteriormente en este dosier, entre la pelvis, la columna lumbar y los miembros inferiores.

Trabajos históricos sobre la tolerancia tisular establecieron, además, que la duración de la exposición modula los efectos de una presión dada. Cuanto más se prolonga la carga, más puede superarse así la tolerancia tisular (Reswick & Rogers, 1976). Esta curva presión-tiempo se formalizó, sin embargo, en personas inmovilizadas o con sensibilidad reducida, para prevenir las úlceras por presión. Su valor como umbral universal se ha discutido, además, desde entonces (Gefen, 2009). No se aplica, por tanto, tal cual a una persona sana sentada en un escritorio. Ilustra, no obstante, un principio más general: la duración modula la tolerancia mecánica de los tejidos, incluso en una persona sana que cambia de posición con normalidad.

2. La geometría de los apoyos

Las tuberosidades isquiáticas, los muslos y los tejidos glúteos soportan normalmente una gran parte de la carga en posición sentada. Alrededor de estos apoyos, la piel, el tejido adiposo y las fascias superficiales reparten progresivamente la presión hacia los tejidos profundos. La morfología individual —anchura de la pelvis, masa de los tejidos glúteos, antecedentes ortopédicos— modifica también esta distribución. Dos personas sentadas en el mismo asiento no reciben, por tanto, necesariamente la misma distribución de presiones.

Esta distribución depende, sin embargo, mucho de la geometría postural. Una anteversión de la pelvis desplaza así el peso hacia delante, hacia las tuberosidades isquiáticas y los muslos. Una retroversión traslada, por el contrario, más carga hacia atrás, hacia el sacro y el coxis. Esta zona presenta, en efecto, una superficie de contacto reducida y una movilidad limitada (Woon & Stringer, 2012). El ángulo del tronco y la inclinación de la pelvis no se regulan, además, de forma independiente. Una cadera poco móvil o una columna lumbar rígida pueden así imponer una basculación pélvica compensatoria. Esta basculación desplaza a su vez el reparto de los apoyos.

El hundimiento en el asiento y la forma del asiento modifican también la superficie de contacto efectiva. Un asiento demasiado firme concentra así la presión en poco tejido. Un hundimiento excesivo puede, sin embargo, limitar los cambios de apoyo y aumentar algunas tensiones de cizallamientoCizallamientoEl cizallamiento corresponde a solicitaciones mecánicas tangenciales, es decir, paralelas a una superficie, que generan tensiones (fuerza por unidad de superficie) y deformaciones en el interior de los tejidos. En los tejidos de apoyo, su asociación con la compresión puede acentuar las deformaciones internas, comprometer la microcirculación y favorecer la isquemia.Leer la ficha completa : Cizallamiento. En las personas con neuralgia del pudendoNeuralgia del pudendoDolor neuropático en el territorio del nervio pudendo (periné, órganos genitales externos, región anal), que a menudo se agrava en sedestación.Leer la ficha completa : Neuralgia del pudendo, el dolor se agrava, en efecto, con frecuencia en posición sentada (Labat et al., 2008).

3. Cuando la posición sentada se convierte en un cuello de botella

Una presión local suficientemente elevada puede reducir la microcirculación en los tejidos comprimidos. Este fenómeno limita entonces localmente los intercambios metabólicos. Una postura fija limita, además, los cambios de las líneas de fuerza dentro de los tejidos. Una carga variable permite, en cambio, repartirlas a lo largo del tiempo.

El hundimiento en el asiento puede aumentar también los cizallamientos, es decir, las fuerzas que se ejercen paralelamente a la piel y no perpendicularmente a ella. Algunos trabajos biomecánicos sugieren, en efecto, que estos cizallamientos internos desempeñan un papel al menos tan importante como la presión sola en la fatiga tisular. Esta constatación se refiere en particular a los tejidos profundos situados sobre el sacro y las tuberosidades isquiáticas (Bouten et al., 2003).

La ausencia de micromovimientosMicromovimientosEn el marco de referencia SBNFA™ de Blue Portance, los micromovimientos son desplazamientos de pequeña amplitud que participan en los ajustes posturales continuos, hacen variar los apoyos y las tensiones mecánicas, y se inscriben en un enfoque que integra la mecanotransducción, mediante la cual las solicitaciones mecánicas pueden influir en las respuestas bioquímicas de las células y en la expresión de sus genes.Leer la ficha completa : Micromovimientos prolonga, por último, el mismo régimen mecánico sobre los mismos tejidos. La expresión « cuello de botella » describe, por tanto, esta acumulación de factores: presión, cizallamiento, fijeza postural y duración. No describe, por tanto, una detención general de todos los flujos circulatorios o nerviosos.

Esta acumulación sigue siendo, no obstante, progresiva y reversible en la gran mayoría de las situaciones cotidianas. Una tolerancia tisular suficiente y cambios de posición ocasionales permiten casi siempre restablecer los intercambios locales antes de que se instaure un déficit duradero. Desde el punto de vista de la prevención, lo importante no es tanto un episodio aislado como la repetición de situaciones en las que la incomodidad no se alivia con los cambios de posición o con tiempos de recuperación suficientes.

4. Repartir y hacer variar

Una gran superficie de contacto puede reducir algunos picos de presión repartiendo la carga sobre más tejido. Este reparto se basa en dos mecanismos distintos, a menudo designados con los términos de inmersión y envolvimiento. La inmersión corresponde a la capacidad del cuerpo para hundirse en el asiento. El envolvimiento corresponde, por su parte, a la capacidad del material para adaptarse a los relieves del cuerpo. Estas dos nociones son así complementarias (Sprigle et al., 2001).

Un asiento muy deformable puede así favorecer la inmersión y, según la construcción del material, el envolvimiento. Puede, sin embargo, hacer más costosos algunos cambios de apoyo. Un asiento poco deformable limita, en cambio, el hundimiento. Puede, sin embargo, concentrar más la presión en los relieves óseos, en particular las tuberosidades isquiáticas y el coxis.

La inclinación del respaldo desempeña también un papel. Un ligero retroceso del respaldo, asociado a una basculación moderada del asiento, transfiere, en efecto, una parte del peso del cuerpo hacia el respaldo. Reduce así la presión medida bajo las tuberosidades isquiáticas. Este efecto se confirmó mediante cartografía de presión, ya con ángulos de inclinación pequeños, en un estudio realizado en personas mayores usuarias de silla de ruedas (Zemp et al., 2019). Un apoyo adecuado de los pies y de los antebrazos contribuye también a este reparto. Descarga así una parte del peso que, de otro modo, descansaría únicamente sobre la pelvis.

Los trabajos sobre la transmisión miofascial muestran, además, que las fuerzas musculares no quedan necesariamente confinadas a un solo músculo. Pueden transmitirse a los tejidos vecinos a través de conexiones conjuntivas (Huijing, 2003; Maas & Sandercock, 2010). En posición sentada, esto sugiere que las tensiones tampoco quedan estrictamente localizadas. El objetivo funcional asocia, por tanto, una sustentación suficiente, un reparto eficaz de la presión y posibilidades de ajuste.

5. Lo que un asiento puede y no puede modificar

Un asiento puede modificar la geometría de los apoyos, la distribución de las presiones, la estabilidad postural y la variabilidad mecánica disponible. Estos efectos son medibles y reproducibles, lo que explica el interés de los distintos diseños de asientos y cojines.

Estos efectos varían, sin embargo, de una persona a otra. El estado individual de partida, una lesión previa o una rigidez articular ya presente modifican, en efecto, esta redistribución de las tensiones. Un diseño eficaz en una persona no lo es, por tanto, necesariamente en otra.

Un asiento no trata, sin embargo, por sí solo una fibrosis constituida, una neuropatía establecida, una enfermedad inflamatoria ni una hipersensibilización central. Estas situaciones implican, en efecto, mecanismos que van más allá del simple componente mecánico local. Requieren, por tanto, una valoración específica.

El papel de un asiento adaptado consiste, por tanto, más bien en reducir un componente mecánico todavía activo. Entre ellos figuran en particular la presión excesiva, el cizallamiento y la fijeza postural. Busca así mejorar la tolerancia tisular global, sin sustituir un abordaje más amplio cuando este es necesario.

Para recordar

  • La posición sentada no es nociva por naturaleza. La duración, la localización y la escasa variabilidad modulan juntas la solicitación tisular.
  • La fluencia explica por qué los tejidos siguen evolucionando aunque la postura visible parezca inalterada.
  • La presión, el cizallamiento, la fijeza postural y la duración se suman en lo que el artículo llama cuello de botella.
  • La inmersión y el envolvimiento representan dos lógicas distintas, a menudo complementarias, de reparto de la presión.
  • Un asiento adaptado reduce un componente mecánico activo; en caso de fibrosis, neuropatía o inflamación, no sustituye una valoración específica.

Preguntas frecuentes

¿Protege mejor las fascias un asiento muy blando?
No siempre. Puede reducir algunos picos de presión, pero aumentar el hundimiento, el cizallamiento y la dificultad para cambiar de apoyo.
¿Hay que moverse sin parar?
No. El objetivo es poder variar la posición con regularidad y sin un esfuerzo excesivo, no mantener una agitación permanente.
¿Cura un dolor crónico un mejor asiento?
Puede reducir una tensión mecánica, pero el dolor crónicoDolor crónicoUn dolor se denomina crónico cuando persiste o reaparece durante más de tres meses. Puede acompañar a una enfermedad identificada o constituir una afección por sí mismo.Leer la ficha completa : Dolor crónico puede requerir un abordaje más amplio.

Referencias científicas

  1. Fung YC. Biomechanics: Mechanical Properties of Living Tissues. Springer; 1993.
  2. Yahia L, Pigeon P, DesRosiers EA. Viscoelastic properties of the human lumbodorsal fascia. J Biomed Eng. 1993;15(5):425–429.
  3. Reswick JB, Rogers JE. Experience at Rancho Los Amigos Hospital with devices and techniques to prevent pressure sores. In: Kenedi RM, Cowden JM, Scales JT, eds. Bedsore Biomechanics. Baltimore: University Park Press; 1976:301–310.
  4. Gefen A. Reswick and Rogers pressure-time curve for pressure ulcer risk. Part 1. Nurs Stand. 2009;23(45):64,66,68 passim.
  5. Bouten CV, Oomens CW, Baaijens FP, Bader DL. The etiology of pressure ulcers: skin deep or muscle bound? Arch Phys Med Rehabil. 2003;84(4):616–619.
  6. Huijing PA. Muscular force transmission necessitates a multilevel integrative approach. Exerc Sport Sci Rev. 2003;31(4):167–175.
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  9. Woon JTK, Stringer MD. Clinical anatomy of the coccyx: a systematic review. Clin Anat. 2012;25(2):158–167.
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  11. Zemp R, Rhiner J, Plüss S, Togni R, Plock JA, Taylor WR. Wheelchair tilt-in-space and recline functions: influence on sitting interface pressure and ischial blood flow in an elderly population. Biomed Res Int. 2019;2019:4027976.
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Nota: este contenido explica mecanismos generales. No constituye ni un diagnóstico médico ni una recomendación terapéutica.