Este artículo forma parte del dosier de expertos « Las fascias ».
Capítulo 10 — Centro de conocimiento Blue Portance¿Qué papel desempeñan las fascias en la pelvis y el suelo pélvico?
Resumen — La pelvis reúne órganos, músculos, ligamentos, nervios y vasos en un espacio reducido. La fascia pélvica parietal, la fascia endopélvica, el diafragma pélvico y la membrana perineal organizan este sostén en varios planos tisulares. Juntos permiten la movilidad necesaria para el llenado, la continencia, la defecación y la sexualidad. Estructuran además las relaciones con el músculo obturador interno, el elevador del ano, el nervio pudendo y el coxis.
1. Una encrucijada anatómica
La pelvis debe, en efecto, conciliar varias exigencias en parte contradictorias. Debe así cerrar la cavidad abdominal por abajo dejando pasar a la vez la uretra, la vagina o el recto. Debe también sostener órganos móviles y absorber grandes variaciones de la presión intraabdominal. Esta organización no se basa, por tanto, en una sola estructura, sino en varios planos tisulares superpuestos.
El marco óseo —pelvis, sacro y coxis— constituye la armadura del conjunto. La fascia pélvica parietal tapiza, por su parte, la cara interna de los músculos obturador interno y elevador del ano. La fascia endopélvicaFascia endopélvicaLa fascia endopélvica es el tejido conjuntivo de la pelvis profunda, situado entre el peritoneo y los músculos del suelo pélvico. Tapiza las paredes de la pelvis y rodea los órganos pélvicos, a cuyo sostén contribuye.Leer la ficha completa : Fascia endopélvica, a menudo llamada « visceral », envuelve los órganos. Los conecta además entre sí y con las paredes. El diafragma pélvico, formado por el elevador del ano y el isquiococcígeo, cierra la mayor parte de la cavidad pélvica. La membrana perineal completa este cierre más abajo, entre las ramas isquiopubianas. Entre órganos y paredes, por último, unos espacios subperitoneales ofrecen paso a vasos y nervios.
Esta organización es, no obstante, menos homogénea de lo que parece. Una revisión sistemática reciente subraya, en efecto, que la descripción de la fascia endopélvica sigue siendo incierta según los autores (Roch et al., 2021). Esta variabilidad afecta, en efecto, tanto a su microanatomía como a su continuidad macroscópica. El término « fascia endopélvica » designa, por tanto, más un conjunto funcional de tejidos conjuntivos que una membrana continua y homogénea. Esto explica en parte por qué anatomistas, cirujanos y fisioterapeutas no siempre la describen igual (Ashton-Miller & DeLancey, 2007).
2. Sostener órganos móviles
La vejiga, el recto y los órganos genitales cambian continuamente de volumen y de posición. Su sostén no es, por tanto, una suspensión rígida. Las fijaciones conjuntivas, la pared vaginal o prostática y los ligamentos actúan, en efecto, junto con las presiones intraabdominales y la actividad muscular. Juntos mantienen los órganos en posición sin inmovilizarlos.
Un sostén repartido entre varias estructuras
El elevador del ano proporciona un suelo muscular activo que se opone de forma permanente a los empujes abdominales. A su alrededor, unas fijaciones conjuntivas conectan los órganos con las paredes. En la mujer, los ligamentos uterosacros y cardinales participan en particular en el sostén apical (Herschorn, 2004; DeLancey, 1993). En el hombre, las relaciones entre vejiga, próstata y recto se organizan mediante otras estructuras conjuntivas, entre ellas los ligamentos puboprostáticos, las fascias periprostáticas y la fascia rectoprostática, sin que estas organizaciones sean equivalentes anatómicos estrictos (Raychaudhuri & Cahill, 2008). El cuerpo perineal (centro tendinoso del perinéPerinéEl periné es la región situada en la parte inferior de la pelvis, entre los muslos. Comprende estructuras cutáneas, musculares, fasciales, vasculares y nerviosas y constituye también una zona que puede estar sometida a los apoyos en sedestación.Leer la ficha completa : Periné), situado entre la vagina y el ano o en posición equivalente en el hombre, sirve además de punto de anclaje central en el que convergen varias de estas fijaciones conjuntivas.
Este reparto de papeles explica además un fenómeno importante. Una lesión aislada no basta siempre, por sí sola, para provocar un trastorno del sostén. Un desgarro muscular o una lesión ligamentosa, por ejemplo, suele quedar parcialmente compensado por las estructuras vecinas (Ashton-Miller & DeLancey, 2007).
Sostener, suspender, permitir el movimiento, acompañar una deformación
Estas cuatro funciones no deben, sin embargo, confundirse. Sostener significa soportar un peso sin dejarlo descender. Suspender significa, en cambio, mantener un órgano desde arriba, mediante ligamentos más que mediante un apoyo inferior. Permitir el movimiento significa autorizar un desplazamiento fisiológico necesario, por ejemplo durante el llenado vesical. Acompañar una deformación describe, por último, la capacidad del suelo pélvicoSuelo pélvicoEl suelo pélvico es un conjunto profundo de músculos y tejidos conjuntivos situado en la parte inferior de la pelvis. Contribuye al sostén de los órganos pélvicos, a las funciones esfinterianas y a la coordinación mecánica del complejo abdominopélvico.Leer la ficha completa : Suelo pélvico para deformarse temporalmente, bajo el efecto de la respiración, un esfuerzo o la tos, antes de volver a su posición de reposo.
Estos cuatro papeles se reparten, por tanto, entre varias estructuras en lugar de depender de un solo tejido. Una misma carga abdominal puede así ser absorbida en parte por el tono muscular. Puede también transmitirse a los ligamentos o amortiguarse mediante la deformación temporal del propio suelo pélvico.
3. Interfaces con el obturador interno y el elevador
La fascia del obturador interno tapiza la cara interna de este músculo y participa así en la pared lateral de la pelvis. Ofrece en particular una zona de inserción a dos arcos tendinosos que a menudo se confunden: el arco tendinoso de la fascia pélvica (ATFP) y el arco tendinoso del elevador del ano (ATLA).
El arco tendinoso de la fascia pélvica (ATFP) se extiende desde la cara posterior de la sínfisis del pubis hasta la espina isquiática. Sirve así de línea de fijación a la fascia pélvica y a la pared vaginal anterior. El arco tendinoso del elevador del ano (ATLA) es más medial y más posterior. Marca, por su parte, la línea de origen del músculo elevador del ano sobre el obturador interno. Un estudio de imagen tridimensional confirmó así que estos dos arcos siguen trayectos distintos. Sus posiciones se modifican, en efecto, de forma característica en caso de lesión unilateral del elevador (Larson et al., 2012).
El elevador del ano y el hiato urogenital
El elevador del ano, por su parte, forma un plano muscular dinámico cuyas fibras se insertan, entre otros puntos, en el ATLA, el pubis y el coxis. Sus envolturas fasciales se prolongan hacia los tejidos vecinos. Por sus inserciones vecinas en la pared pélvica, las modificaciones mecánicas del obturador interno pueden, por tanto, modificar en teoría algunas interfaces locales con el suelo pélvico, sin que esta relación baste por sí sola para explicar un síntoma. Entre los haces del elevador del ano, el hiato del elevador deja los pasos necesarios para las vías urogenitales y anorrectales. Su parte anterior, el hiato urogenital, deja pasar la uretra y, en la mujer, la vagina. Más atrás, la unión anorrectal atraviesa el plano del elevador. Esta zona constituye, de hecho, una región de menor resistencia mecánica.
Esta continuidad sigue siendo, no obstante, local. Una rigidez de la cadera o del obturador interno no se transmite, por tanto, necesariamente al conjunto de los órganos pélvicos. La distancia, la orientación de las fibras y varias interfaces intermedias limitan, en efecto, la propagación de las tensiones (Roch et al., 2021).
4. El nervio pudendo y sus interfaces fasciales
El nervio pudendoNervio pudendoEl nervio pudendo es un nervio que procede principalmente de las raíces sacras S2 a S4. Asegura una parte importante de la inervación sensitiva y motora del periné y de los órganos genitales externos.Leer la ficha completa : Nervio pudendo nace del plexo sacro (S2-S4). Sale después de la pelvis por el agujero ciático mayor, por debajo del músculo piriformeMúsculo piriformeMúsculo profundo de la región pelviglútea que une el sacro con el fémur y participa en particular en la rotación y la estabilización de la cadera.Leer la ficha completa : Músculo piriforme. Este trayecto lo lleva después a contactar con la espina isquiática y el ligamento sacroespinosoLigamento sacroespinosoEl ligamento sacroespinoso une el sacro y el cóccix con la espina ciática y participa en la organización mecánica de la región posterior de la pelvis.Leer la ficha completa : Ligamento sacroespinoso. Llega por último al periné (fosa isquioanal) por el agujero ciático menor, entre los ligamentos sacroespinoso y sacrotuberoso (Standring, 2020).
Discurre entonces por el canal pudendo, o canal de AlcockCanal de AlcockEl canal de Alcock, o canal pudendo, es un conducto fascial situado en la pared lateral de la pelvis, por el que discurre una parte del nervio pudendo junto con los vasos pudendos internos.Leer la ficha completa : Canal de Alcock. Este canal se forma en la fascia que recubre la cara medial del músculo obturador internoMúsculo obturador internoEl músculo obturador interno es un músculo profundo de la pelvis que participa en los movimientos y la estabilización de la cadera. Su fascia se asocia clásicamente a la formación del canal de Alcock.Leer la ficha completa : Músculo obturador interno. Su configuración precisa se describe, por otra parte, de forma variable según los estudios, pero corresponde al trayecto del paquete vasculonervioso pudendo dentro del entorno fascial del obturador interno (Colebunders et al., 2011). Esta anatomía exige, por tanto, al nervio a la vez movilidad y espacio. Cualquier reducción local de este espacio puede, en teoría, dificultar su trayecto.
Un dolor en el trayecto del nervio pudendo no establece, sin embargo, por sí solo una neuropatía ni un atrapamiento. Los criterios de Nantes exigen, por el contrario, la reunión de varios elementos clínicos antes de plantear este diagnóstico (Labat et al., 2008). Otros nervios, en particular los nervios clúneos inferiores, discurren además por regiones vecinas sin compartir el mismo trayecto fascial. Conviene, por tanto, no confundirlos con el nervio pudendo.
5. El coxis en la encrucijada de las tensiones
El coxis prolonga el sacro y recibe numerosas inserciones musculares, ligamentosas y fasciales. Constituye así, junto con el sacro, el límite posterior de la cavidad pélvica y un punto de anclaje en el que convergen varias estructuras.
Inserciones que llegan desde varias direcciones
En sus caras anterior y laterales se insertan en particular el músculo coccígeo —o isquiococcígeo— y algunas fibras del elevador del ano. El coxis recibe así fijaciones procedentes de varios componentes del diafragma pélvico. El rafe anococcígeo conecta además el esfínter anal externo con su punta. Hacia atrás, el glúteo mayor toma parte de su origen en el borde lateral del coxis. Los ligamentos sacrococcígeos —ventral, dorsal y laterales— estabilizan además la articulación sacrococcígea. También se prolongan hasta allí fibras del ligamento sacroespinoso (Woon & Stringer, 2012).
Una movilidad limitada pero real
La articulación sacrococcígea permite normalmente una ligera flexión-extensión, en particular durante la defecación o en posición sentada. Las cargas al estar sentado no se reparten, sin embargo, de forma uniforme. En una postura reclinada hacia atrás, una mayor parte del peso descansa sobre el coxis. A la inversa, la inclinación hacia delante reduce en general la participación del coxis en el apoyo, mientras que las tuberosidades isquiáticas siguen siendo las principales estructuras de carga (Woon & Stringer, 2012). La postura pélvica, ya sea en anteversión o en retroversión, modifica así el entorno mecánico del coxis. Esto no implica, sin embargo, sistemáticamente una patología.
El coxis no debe describirse, por tanto, como un simple punto óseo aislado. Su integración en esta encrucijada de tensiones no significa que una molestia local se explique automáticamente por una causa fascial o postural. Deben considerarse, en efecto, varias causas —articulares, musculares o traumáticas— antes de llegar a una conclusión.
Para recordar
- El sostén pélvico es dinámico y multitisular. No depende de una sola membrana fascial, sino de varios planos tisulares superpuestos.
- Sostener, suspender, permitir el movimiento y acompañar una deformación son así cuatro funciones distintas, repartidas entre varias estructuras.
- El ATFP y el ATLA son dos arcos tendinosos distintos, a menudo confundidos. Estructuran las interfaces entre el obturador interno y el elevador del ano.
- El canal de Alcock se forma en la fascia del obturador interno. Es una interfaz anatómica importante, pero no una prueba automática de atrapamiento del nervio pudendo.
- El coxis, móvil y conectado a numerosas estructuras, no debe considerarse de forma aislada ni como causa automática de una molestia postural.
Preguntas frecuentes
¿Sostienen las fascias por sí solas los órganos?
¿Procede siempre de las fascias una tensión del suelo pélvico?
¿Designan el ATFP y el ATLA la misma estructura?
¿Forma parte el coxis del suelo pélvico?
Referencias científicas
- DeLancey JOL. Anatomy and biomechanics of genital prolapse. Clin Obstet Gynecol. 1993;36:897–909.
- Ashton-Miller JA, DeLancey JOL. Functional anatomy of the female pelvic floor. Ann N Y Acad Sci. 2007;1101:266–296.
- Standring S, ed. Gray’s Anatomy: The Anatomical Basis of Clinical Practice. 42nd ed. Elsevier; 2020.
- Labat JJ, Riant T, Robert R, et al. Diagnostic criteria for pudendal neuralgia by pudendal nerve entrapment. Neurourol Urodyn. 2008;27:306–310.
- Herschorn S. Female pelvic floor anatomy: the pelvic floor, supporting structures, and pelvic organs. Rev Urol. 2004;6(Suppl 5):S2–S10.
- Roch M, Gaudreault N, Cyr MP, Venne G, Bureau NJ, Morin M. The female pelvic floor fascia anatomy: a systematic search and review. Life (Basel). 2021;11(9):900.
- Larson KA, Luo J, Yousuf A, Ashton-Miller JA, DeLancey JO. Measurement of the 3D geometry of the fascial arches in women with a unilateral levator defect and “architectural distortion”. Int Urogynecol J. 2012;23(1):57–63.
- Colebunders B, Matthew MK, Broer N, Persing JA, Dellon AL. Benjamin Alcock and the pudendal canal. J Reconstr Microsurg. 2011;27(6):349–354.
- Woon JTK, Stringer MD. Clinical anatomy of the coccyx: a systematic review. Clin Anat. 2012;25(2):158–167.
- Raychaudhuri B, Cahill D. Pelvic fasciae in urology. Ann R Coll Surg Engl. 2008;90(8):633–637.
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