Por Gil Ayache, PhD — Mines Paris – PSL · cofundador de Blue Portance
· Lectura: 21 min

La adaptabilidad es la capacidad de un sistema vivo para mantener o reorganizar sus funciones cuando su entorno cambia. Se observa desde la célula hasta el ecosistema, pero a través de mecanismos distintos: regulación, plasticidad, aprendizaje, evolución, resiliencia. El «potencial de adaptabilidad» designa el espacio de respuestas que un sistema todavía puede movilizar.

Este dosier distingue adaptación, plasticidad, aclimatación, robustez y evolucionabilidad, examina los mecanismos y los costes de la adaptabilidad y precisa después en qué sentido puede hablarse de una «ley de lo vivo»: un principio de organización común, no un mecanismo único.

El marco de referencia SBNFA™ – Sistema Biomecánico Neurofascial Adaptativo (denominación original en francés: Système Biomécanique Neuro-Fascial et Adaptatif) de Blue Portance traslada este principio al cuerpo humano sentado y distingue dos declinaciones: la adaptabilidad postural y la adaptabilidad tisular. Un bucle de regulación sensorial y propioceptivo une ambas. El dosier presenta, para terminar, lo que la arquitectura de Aporia® hace posible según esta evaluación y lo que queda por demostrar.

Introducción

La adaptabilidadAdaptabilidadConcepto integrador de Blue Portance que designa la capacidad del cuerpo para ajustar su organización postural y sus respuestas tisulares frente a las tensiones, preservando el equilibrio, la movilidad y el reparto de las cargas.Leer la ficha completa : Adaptabilidad es uno de los principios más compartidos de lo vivo: los organismos persisten porque pueden mantener sus funciones a pesar de las variaciones de su entorno, o modificarlas cuando esas variaciones lo exigen. Lo vivo se desarrolla en condiciones cambiantes. La temperatura, la disponibilidad de recursos, las tensiones mecánicas, las interacciones con otros organismos y las condiciones de reproducción varían con el tiempo.

Así, esta capacidad general suele designarse con el término adaptabilidad. Sin embargo, la palabra abarca varios fenómenos distintos. Una célula puede, por ejemplo, modificar su metabolismo en unos minutos, un organismo puede ajustar su fisiología a lo largo de su vida, una población puede evolucionar a lo largo de las generaciones y un ecosistema puede reorganizarse tras una perturbación. Estos procesos están unidos por una misma pregunta —¿cómo mantener cierta capacidad de funcionamiento ante el cambio?—, pero no se basan en los mismos mecanismos.

Adaptabilidad, adaptación y plasticidad

Conviene también distinguir la adaptabilidad de la adaptación. La adaptabilidad designa ante todo una capacidad o una propiedad funcional. La adaptación, en sentido evolutivo, designa en cambio el resultado de modificaciones hereditarias seleccionadas en una población. La plasticidad, por su parte, permite a un individuo modificar su fenotipo a lo largo de su vida sin necesidad de una modificación genética [2, 4].

Cinco nociones que no hay que confundir

Cinco nociones, a menudo confundidas, estructuran todo este dosier:

NociónDefinición prudente
Adaptación evolutivaModificación hereditaria de una población a lo largo de las generaciones, bajo el efecto de la selección, la deriva, las mutaciones y el flujo génico
Plasticidad fenotípicaCapacidad de un mismo genotipo para producir fenotipos diferentes según el entorno
Aclimatación o ajuste fisiológicoModificación reversible en un individuo expuesto a un cambio de su entorno
RobustezCapacidad de mantener una función a pesar de una perturbación
EvolucionabilidadCapacidad de un sistema genético para producir una variación hereditaria susceptible de ser seleccionada

Sin embargo, la plasticidad y la robustez no son simples opuestos. Un organismo puede modificar algunos rasgos y mantener estables otras funciones. Los trabajos sobre la robustez biológica muestran incluso que robustez, plasticidad y evolucionabilidad pueden a veces reforzarse mutuamente [1–3].

Objetivo del dosier

El objetivo de este dosier es proponer una lectura integrada de la adaptabilidad en varios niveles de organización, desde las redes moleculares hasta los ecosistemas, y mostrar después cómo esta lectura ilumina un caso particular: el cuerpo humano en posición sentada. La expresión «potencial de adaptabilidadPotencial de adaptabilidadEn el marco de referencia SBNFA™ de Blue Portance, el potencial de adaptabilidad constituye la finalidad organizadora. Designa las posibilidades accesibles a una persona en una situación dada para modificar su organización postural y hacer variar las tensiones ejercidas sobre los tejidos, sin perder el equilibrio ni concentrar de forma duradera dichas tensiones.Leer la ficha completa : Potencial de adaptabilidad» designa aquí la capacidad latente de un sistema para producir respuestas diferentes, mantener sus funciones o desarrollar nuevas soluciones cuando se enfrenta a una perturbación. En el cuerpo sentado, el marco de referencia SBNFA™ distingue dos declinaciones, la adaptabilidad posturalAdaptabilidad posturalEn el marco de referencia SBNFA™, la adaptabilidad postural designa la capacidad funcional de una persona para ajustar de forma continua su organización corporal —mantenerla, modificarla, redistribuir sus apoyos— en función de la tarea, del entorno, de los apoyos disponibles y de su estado funcional del momento.Leer la ficha completa : Adaptabilidad postural y la adaptabilidad tisularAdaptabilidad tisularEn el marco de referencia SBNFA™, la adaptabilidad tisular designa la capacidad funcional de los tejidos, en particular de las fascias, para modificar su configuración mecánica bajo el efecto de las tensiones, redistribuir esas tensiones, recuperarse tras la descarga y evolucionar con el tiempo sin perder de forma duradera sus posibilidades de deformación y de deslizamiento.Leer la ficha completa : Adaptabilidad tisular, presentadas en la sección 8.

El título habla de una «ley de lo vivo». Hay que entender un principio de organización al que se enfrenta todo sistema vivo —persistir en un mundo cambiante—, y no un mecanismo único que funcionaría igual de la molécula al ecosistema. Por eso, el dosier distingue lo que es común a los niveles de organización y lo que no lo es.

1. Definir la adaptabilidad

Antes de hablar de potencial, hay que precisar qué es la adaptabilidad y qué no es.

Una propiedad funcional, no un mecanismo único

En efecto, la adaptabilidad no es un mecanismo único. Resulta más bien de la combinación de varias propiedades: plasticidad, robustez, redundancia, modularidad, capacidad de reparación, memoria, aprendizaje y variabilidad genética.

Así, un sistema adaptable puede responder de varias maneras. Puede modificar su funcionamiento, mantener su configuración a pesar de la perturbación, activar una vía alternativa o cambiar de estado cuando las condiciones se vuelven incompatibles con su organización inicial.

Esta diversidad explica, por tanto, por qué es difícil dar una definición única de la adaptabilidad. En biología evolutiva, puede asociarse a la capacidad de una población para producir variantes y responder a la selección. En fisiología, remite más bien a la regulación y a la plasticidad de un organismo. En ecología, se refiere a la capacidad de una población o de un ecosistema para absorber una perturbación y reorganizarse.

Por tanto, el término adaptabilidad debe ir siempre acompañado del nivel de organización considerado.

Adaptación, plasticidad y aclimatación

En efecto, la selección natural actúa sobre variaciones hereditarias entre individuos. Puede favorecer algunos rasgos cuando aumentan la supervivencia o el éxito reproductivo en un entorno dado. En este marco, la adaptación es una propiedad de las poblaciones, no una modificación intencional de un individuo a lo largo de su vida [6–8].

La plasticidad fenotípica corresponde a la capacidad de un mismo genotipo para producir rasgos diferentes según las condiciones ambientales. Esta plasticidad puede afectar en particular a la morfología, la fisiología, el desarrollo o el comportamiento [2, 4, 5].

La aclimatación designa más precisamente un ajuste reversible de un individuo expuesto a condiciones naturales o experimentales. El aumento de la capacidad respiratoria en altitud, las variaciones estacionales del metabolismo o algunos cambios de tolerancia térmica son ejemplos generales de ella.

ProcesoEscala temporalNivel principalCarácter hereditario
Regulación fisiológicaSegundos a horasCélula u organismoNo necesariamente
AclimataciónDías a semanasOrganismoGeneralmente no
Plasticidad fenotípicaDesarrollo o ciclo de vidaOrganismoDepende del genotipo y del entorno
Adaptación evolutivaGeneracionesPoblaciónSí, a nivel de la población
Resiliencia ecológicaAños a décadasComunidad o ecosistemaNo en el sentido genético directo

Esta distinción es indispensable para no atribuir a la evolución cambios que en realidad dependen de la plasticidad o de la regulación fisiológica.

2. El potencial de adaptabilidad

El potencial de adaptabilidad no designa una reserva única y medible. Puede definirse más bien como el conjunto de posibilidades de que dispone un sistema para producir una respuesta funcional cuando se enfrenta a un cambio o a una perturbación.

Este potencial depende en particular de la diversidad de los estados accesibles, de la redundancia de las funciones, de la modularidad de la organización y de la capacidad de producir variaciones sin perder inmediatamente la función principal. Es latente: existe antes de la perturbación, con independencia de su uso, y es lo que lo distingue de la adaptabilidad propiamente dicha, la capacidad ejercida en una situación dada.

Robustez y plasticidad

La robustez corresponde a la capacidad de un rasgo o de una función para permanecer relativamente estable a pesar de una perturbación genética o ambiental. La plasticidad corresponde, por el contrario, a la capacidad de modificar el fenotipo según las condiciones [1, 2].

Estas dos propiedades pueden parecer opuestas. Sin embargo, un organismo puede ser robusto para algunas funciones y plástico para otras. Así, puede mantener una temperatura interna relativamente estable y, a la vez, modificar su comportamiento, su metabolismo o su circulación sanguínea.

Trabajos teóricos y experimentales sugieren además que la robustez puede favorecer la evolucionabilidad. Al tolerar algunas variaciones genéticas sin perder su función, un sistema puede acumular una diversidad de configuraciones y, en algunas condiciones, producir más tarde innovaciones fenotípicas [1, 3, 11].

Redundancia y modularidad

La redundancia designa en primer lugar la presencia de varios elementos capaces de contribuir a una misma función. Así, puede ofrecer una capacidad de compensación cuando un elemento está alterado. La modularidad, por su parte, permite limitar los efectos de una perturbación a una parte del sistema.

Estas nociones son, por cierto, especialmente importantes en las redes biológicas. Una red metabólica o reguladora puede, por ejemplo, utilizar a veces varias vías para obtener un resultado comparable. Esta organización no suprime los límites de la adaptación, pero puede aumentar el número de respuestas disponibles [3].

No obstante, hay que evitar presentar la redundancia como una ventaja absoluta. Puede generar costes energéticos, crear interacciones complejas o volverse inútil si varios elementos se ven afectados por la misma perturbación.

PropiedadLo que aporta al potencial de adaptabilidadLímite
Diversidad de los estados accesiblesVarias respuestas posibles a una misma perturbaciónNo todas son viables ni equivalentes
RobustezMantenimiento de la función a pesar de la perturbaciónPuede ocultar una fragilidad mientras no se supere el umbral
RedundanciaCompensación cuando un elemento está alteradoCoste energético; ineficaz si todos los elementos se ven afectados
ModularidadLimitación de la perturbación a una parte del sistemaPuede reducir los intercambios entre módulos

El potencial de adaptabilidad no es una cantidad única: es el espacio de respuestas que un sistema todavía puede movilizar.

3. Los mecanismos biológicos

La adaptabilidad moviliza varias familias de mecanismos, que actúan a escalas de tiempo diferentes y se combinan en la mayoría de las situaciones reales.

Plasticidad fenotípica

La plasticidad fenotípica permite a un mismo genotipo producir fenotipos diferentes según el entorno. Puede intervenir en particular durante el desarrollo o resultar de una modificación reversible de la actividad fisiológica [4, 5].

Por ejemplo, en las plantas, la disponibilidad de luz puede modificar la forma de las hojas, la asignación de recursos o el crecimiento de los tallos. Del mismo modo, en los animales, la temperatura, la alimentación, la densidad de población o las interacciones sociales pueden influir en el crecimiento, la morfología o el comportamiento.

Sin embargo, la plasticidad no siempre es beneficiosa. Una respuesta puede ser incompleta, demasiado lenta, costosa en energía o inadecuada si el entorno cambia más rápido que la capacidad de regulación. Por tanto, la plasticidad debe entenderse como una posibilidad de respuesta y no como una garantía de adaptación lograda [4].

Regulación génica y epigenética

En efecto, las células adaptan su actividad modulando la expresión de sus genes. Esta regulación depende en particular de señales internas y externas, de factores de transcripción, de la organización de la cromatina y de redes de señalización. El ejemplo clásico es el operón lactosa de la bacteria Escherichia coli: los genes necesarios para utilizar la lactosa solo se expresan cuando este azúcar está disponible [21].

El término «epigenética» fue introducido por Conrad Waddington para describir las interacciones entre el desarrollo, el genoma y el entorno que conducen a la expresión del fenotipo. Su concepto de paisaje epigenético ilustraba cómo pueden estabilizarse o modificarse las trayectorias de desarrollo [9].

En la biología actual, la epigenética designa en particular mecanismos como la metilación del ADN, las modificaciones de las histonas y algunos procesos de regulación de la cromatina. Estos mecanismos pueden participar en la plasticidad celular, pero no hay que deducir de ello que las experiencias individuales se transmitan sistemáticamente a la descendencia.

La reversibilidad de algunas marcas epigenéticas y su posible transmisión dependen del mecanismo, del tejido, de la especie y del contexto. Por tanto, la epigenética no constituye una prueba general de la herencia de los caracteres adquiridos; el alcance de la herencia epigenética sigue siendo objeto de debate [10].

Variación genética y evolucionabilidad

En efecto, la adaptación evolutiva se basa en la existencia de una variación hereditaria y en diferencias de éxito reproductivo entre los individuos de una población. Las mutaciones, la recombinación, el flujo génico y la deriva contribuyen también a estructurar esta variación [6, 7].

Por tanto, la selección natural no produce directamente una respuesta porque un organismo la necesite. Modifica más bien la frecuencia de las variantes ya presentes o aparecidas por mutación y recombinación. La dirección de la evolución depende, pues, de la variación disponible, del entorno y de la historia de la población [8].

Por último, la evolucionabilidad designa la capacidad de un sistema para producir una variación hereditaria susceptible de conducir a una adaptación. Depende en particular de la organización del genoma, de las redes de desarrollo, de la robustez de los fenotipos y de la manera en que las variaciones genéticas se traducen en rasgos observables [1, 3, 11].

Comportamiento, aprendizaje y memoria

El comportamiento ofrece una vía de adaptación rápida, porque puede modificar la interacción con el entorno sin esperar una transformación morfológica o genética. El aprendizaje permite en particular seleccionar respuestas en función de sus consecuencias.

Sin embargo, es preferible evitar reducir el aprendizaje a la sola teoría del condicionamiento operante. Los comportamientos adaptativos movilizan también la memoria, la exploración, la imitación, la anticipación y la toma de decisiones. En muchas especies, la flexibilidad conductual permite explotar nuevos recursos o evitar riesgos [13, 14].

Ya a finales del siglo XIX, Baldwin propuso que el aprendizaje y el comportamiento pueden influir en la trayectoria evolutiva de un linaje, una idea conocida desde entonces como efecto Baldwin [12].

Sin embargo, esta flexibilidad tiene un coste. Requiere tiempo, capacidades cognitivas, información fiable y, a veces, un largo periodo de aprendizaje. Un comportamiento puede además estar adaptado en un entorno y ser desfavorable en otro.

4. Del organismo al ecosistema

Los mecanismos anteriores se articulan a escala de las poblaciones y después de los ecosistemas, donde la adaptabilidad adopta formas colectivas.

Adaptación de las poblaciones

A escala de las poblaciones, la adaptación resulta de cambios en la frecuencia de las variantes hereditarias. La selección natural puede favorecer algunos rasgos, mientras que la deriva genética modifica las frecuencias de forma aleatoria, sobre todo en las poblaciones pequeñas. Por último, el flujo génico introduce o redistribuye variantes entre poblaciones [6, 7].

Dos ejemplos ilustran la posible rapidez de estos procesos. En experimentos de evolución experimental con poblaciones de Escherichia coli a lo largo de 10 000 generaciones, los linajes aumentaron su aptitud en un medio constante y, a la vez, se diversificaron [22]. Además, en los mosquitos vectores de enfermedades, ha aparecido resistencia a los insecticidas bajo una fuerte presión de selección [15].

Sin embargo, estos mecanismos no siempre producen una mejor adaptación. Una población puede perder diversidad por deriva, sufrir una depresión endogámica o recibir variantes mal adaptadas a su entorno local.

Por tanto, la adaptabilidad de una población depende de su diversidad genética, de su tamaño efectivo, de su tasa de reproducción, de la estructura de su hábitat y de la velocidad del cambio ambiental.

Resiliencia de los ecosistemas

A escala de los ecosistemas, la resiliencia designa en general la capacidad de absorber una perturbación y conservar parte del funcionamiento, o de reorganizarse tras un cambio importante. Holling distinguió la estabilidad en torno a un estado de equilibrio de la resiliencia, que se refiere a la persistencia de la organización funcional a pesar de una perturbación [17]. Este enfoque se extendió después a los sistemas socioecológicos, en los que la capacidad de adaptación ocupa un papel central [18].

Por tanto, un ecosistema resiliente no vuelve necesariamente a su estado inicial. Puede, por el contrario, adoptar una nueva configuración, con otras especies dominantes, otros flujos de materia y otras relaciones entre los organismos.

La diversidad, la redundancia funcional, la conectividad y la presencia de varias vías de transferencia de energía pueden contribuir también a la resiliencia. Sin embargo, no garantizan la recuperación si la perturbación supera un umbral crítico.

Cambio climático y límites de la adaptación

Ante el cambio climático, los organismos y las poblaciones pueden modificar su distribución, su comportamiento, su fisiología o su calendario de reproducción. Algunas especies se desplazan, por ejemplo, hacia zonas más favorables; otras adelantan o retrasan su floración, su reproducción o su periodo de actividad. La migración de las mariposas monarca, que moviliza mecanismos sensoriales y fisiológicos complejos, ilustra la amplitud de estas respuestas estacionales [16].

Sin embargo, estas respuestas están limitadas por la velocidad del cambio, la fragmentación de los hábitats, la disponibilidad de corredores ecológicos, las interacciones entre especies y los límites fisiológicos. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático subraya que las posibilidades de adaptación disminuyen cuando los riesgos climáticos aumentan y se superan umbrales ecológicos [19].

El blanqueamiento de los corales ilustra en particular este límite. Un aumento de la temperatura puede desencadenar una respuesta fisiológica, pero una exposición demasiado prolongada o demasiado intensa puede superar la capacidad de compensación del organismo y del ecosistema asociado [20].

5. La adaptabilidad como propiedad transversal

La adaptabilidad aparece en distintos niveles, pero no funciona en todas partes según los mismos mecanismos.

Nivel de organizaciónForma principal de adaptabilidadEjemploLímite principal
MolecularRegulación de la expresión génicaOperón lactosa en E. coli [21]Respuesta dependiente de los recursos y de las señales
CelularHomeostasis, reparación, autofagiaReciclaje de componentes celularesDaños que superan la capacidad de reparación
OrganismoPlasticidad fisiológica, comportamiento, aprendizajeAjuste del metabolismo o del comportamiento [4]Coste energético y limitaciones del desarrollo
PoblaciónSelección, mutación, deriva, flujo génicoResistencia a los insecticidas en los mosquitos [15]Tiempo generacional y diversidad disponible
EcosistemaResiliencia, reorganización, sucesiónRecomposición tras una perturbación [17]Umbrales críticos y pérdida de funciones

Por tanto, la comparación entre estos niveles debe seguir siendo prudente. Una célula no «se adapta» de la misma manera que una población. Una población no aprende en el sentido individual, y un ecosistema no tiene necesariamente intención ni finalidad.

El punto en común es más bien la capacidad de modificar un estado, mantener una función o explorar otra organización cuando las condiciones cambian. En este sentido, y solo en este sentido, la adaptabilidad puede calificarse de principio general de lo vivo.

6. Los límites y los costes de la adaptabilidad

Toda adaptación tiene límites. Una respuesta adaptativa puede requerir energía, perjudicar otra función o volverse ineficaz si la perturbación supera un umbral determinado.

Así, las teorías de la historia de vida han mostrado que los organismos deben hacer concesiones entre crecimiento, supervivencia y reproducción. La inversión en defensa, reparación o tolerancia al estrés puede, por ejemplo, reducir los recursos disponibles para otras funciones [23].

Por tanto, estos compromisos explican por qué un organismo no puede maximizar todas sus capacidades a la vez. Una planta que invierte más en su defensa puede crecer más despacio. Del mismo modo, un animal que mantiene una vigilancia elevada puede reducir su alimentación o su reproducción. Una población que se adapta rápidamente a una condición puede volverse más vulnerable si el entorno vuelve a cambiar.

La adaptabilidad no debe confundirse con una capacidad de recuperación ilimitada: corresponde a un equilibrio entre las posibilidades de respuesta, los costes asociados, el tiempo disponible y la intensidad de la perturbación.

7. Una apertura hacia los sistemas artificiales

Los sistemas artificiales se inspiran en varias propiedades de lo vivo: aprendizaje, selección, adaptación en tiempo real, modularidad y tolerancia a fallos. Los algoritmos evolutivos y las redes neuronales utilizan en particular algunas analogías con la selección, el aprendizaje y las redes biológicas [24].

Sin embargo, estas analogías siguen siendo parciales. En efecto, un algoritmo no tiene necesariamente metabolismo, reproducción biológica ni autorregulación fisiológica. Es preferible hablar de inspiración formal más que de similitud completa con lo vivo.

El interés de estos acercamientos es buscar sistemas capaces de modificar su comportamiento a partir de datos, mantener algunas funciones a pesar de perturbaciones y producir nuevas soluciones en un marco de restricciones dado. La misma lógica de transposición prudente guía la sección siguiente, dedicada al cuerpo humano sentado.

8. De lo vivo a la postura humana: las cuatro leyes de lo vivo del SBNFA™

El marco de referencia SBNFA™ — Sistema Biomecánico Neurofascial Adaptativo — de Blue Portance aplica el principio de adaptabilidad a un caso particular: el cuerpo humano en posición sentada. No pretende demostrar que la adaptabilidad sea una «ley» en sentido físico. Retiene más bien cuatro principios de funcionamiento de lo vivo, denominados «leyes de lo vivo», y deduce de ellos lo que un asiento debe permitir al cuerpo [28].

Las cuatro leyes de lo vivo del SBNFA™

Ley de lo vivoLo que dice el principioLo que implica para un asiento
Variabilidad motoraLo vivo no funciona mediante una inmovilidad prolongada, sino mediante ajustes, microcorrecciones y cambios de estrategia posturalNo imponer una geometría fija; permitir el desplazamiento discreto de la pelvis, del tronco y de los miembros sin un coste de control excesivo
Flujos tisularesLos tejidos necesitan circulación, oxigenación, estimulación mecánica y alternancia entre compresión y descargaEvitar una presión continua sobre las mismas zonas de apoyo
Independencia segmentariaEl cuerpo es una cadena cinemática, no un bloque monolíticoDejar que la pelvis, las caderas, el tronco y la columna cooperen sin que el asiento los funda entre sí
Regulación autónomaEl cuerpo ajusta constantemente su postura a partir de sus retroalimentaciones sensorialesOfrecer una zona de estabilidad dinámica: suficiente soporte para evitar el hundimiento y suficiente libertad para corregir y reorganizar la postura

De la variabilidad a la posición natural

Aquí se encuentran, aplicadas a la posición sentada, las nociones de las secciones anteriores. La primera ley prolonga la cuestión de la variabilidad: Bernstein había mostrado que la coordinación del movimiento no consiste en repetir un gesto idéntico, sino en resolver cada vez de nuevo un problema motor [25]. Trabajos en fisioterapia neurológica han propuesto además que una variabilidad ni demasiado escasa ni excesiva caracteriza a un sistema sano, mientras que una variabilidad demasiado reducida o desordenada se asociaría a una menor capacidad de adaptación [26]. Esta hipótesis se refiere al movimiento en general: no se ha demostrado específicamente para la posición sentada.

El reposo humano no es, por cierto, sinónimo de inmovilidad: entre los hadza de Tanzania, los adultos pasan una parte notable de su tiempo de reposo sin caminar en cuclillas, una postura en la que la actividad muscular se mantiene más elevada que en una silla [27]. Así, el marco de referencia define una posición natural como una configuración en la que el cuerpo conserva una capacidad de ajuste fino, de redistribución de las cargas y de regulación activa [28].

Adaptabilidad y potencial de adaptabilidad en posición sentada

Trasladado al ser humano sentado, el «potencial de adaptabilidad» de la sección 2 —el espacio de respuestas todavía movilizables— adopta una forma precisa. El glosario de Blue Portance distingue tres términos afines:

TérminoDefinición en el marco de referencia de Blue Portance
AdaptabilidadCapacidad ejercida en una situación
Potencial de adaptabilidadPosibilidades de que dispone una persona, en una situación dada, para modificar su organización postural y variar las tensiones que se aplican a sus tejidos, sin perder el equilibrio ni concentrar esas tensiones de forma duradera
Reserva adaptativaReserva adaptativaLa reserva adaptativa designa, en el SBNFA™, el margen funcional propio de un sistema biológico, que le permite modificar su organización cuando cambia una tensión o una situación.Leer la ficha completa : Reserva adaptativaMargen funcional restante

En esta lectura, el potencial de adaptabilidad resulta de la interacción entre la persona, la tarea y el entorno, del que forma parte el asiento. Se analiza en particular a partir de la libertad de movimiento, de la estabilidad dinámica, de la capacidad de ajuste y de redistribución de las tensiones y de la variación de los apoyos [28]. Los «estados accesibles» de la biología se convierten aquí en las configuraciones de equilibrio estabilizables y en los grados de libertad realmente utilizables.

El «potencial de adaptabilidad» es una construcción propia de Blue Portance: los estudios citados respaldan algunos componentes del análisis, pero no proporcionan una medida validada. Por tanto, no puede deducirse únicamente de la movilidad del asiento. El propio marco de referencia recuerda que una analogía con lo vivo no es una prueba: sirve para identificar las funciones que hay que examinar [28]. Para saber más, consulte el modelo SBNFA™ (en francés).

Adaptabilidad postural, adaptabilidad tisular y bucle sensorial

En el marco de referencia, la adaptabilidad es el concepto integrador: la capacidad del cuerpo para ajustar su organización postural y sus respuestas tisulares ante las tensiones, preservando el equilibrio, la movilidad y el reparto de las cargas. Tiene dos expresiones que hay que distinguir: la adaptabilidad postural, ajuste de la organización del cuerpo, y la adaptabilidad tisular, respuesta de los tejidos a las solicitaciones mecánicas. El ajuste postural inmediato y la adaptación tisular a más largo plazo no deben confundirse [28].

Un bucle sensorial, informacional y propioceptivo participa en el proceso que permite la adaptación: movimiento corporal, información mecánica transmitida al asiento, respuesta del asiento, retroalimentación sensorial al cuerpo, ajuste sensoriomotor. El asiento no crea la propiocepciónPropiocepciónLa propiocepción es la capacidad del cuerpo para percibir la posición, el movimiento y el esfuerzo de sus distintas partes, sin necesidad de mirarlas.Leer la ficha completa : Propiocepción: trata la información mecánica que le da el cuerpo, micromovimientosMicromovimientosEn el marco de referencia SBNFA™ de Blue Portance, los micromovimientos son desplazamientos de pequeña amplitud que participan en los ajustes posturales continuos, hacen variar los apoyos y las tensiones mecánicas, y se inscriben en un enfoque que integra la mecanotransducción, mediante la cual las solicitaciones mecánicas pueden influir en las respuestas bioquímicas de las células y en la expresión de sus genes.Leer la ficha completa : Micromovimientos incluidos, y puede responder a ella sin demora o no. Por tanto, esta dimensión no es una tercera adaptabilidad: es un mecanismo transversal de la adaptación, que la cuarta ley de lo vivo, la regulación autónoma, resume así: el cuerpo ajusta constantemente su postura a partir de sus retroalimentaciones sensoriales [28].

Tres dimensiones de lectura transversales

Tres dimensiones de lectura permiten leer las siete funciones del marco de referencia sin sustituirlas ni redistribuirlas: la dimensión postural o biomecánica (organización del cuerpo, grados de libertad, equilibrios accesibles), la dimensión sensorial, informacional y propioceptiva, y la dimensión tisular (tensiones, variación y redistribución, respuestas tisulares). Una función puede movilizar varias de ellas: la primera las atraviesa todas, ya que el potencial de adaptabilidad se refiere a la vez a la organización postural, al equilibrio y a la variación de las tensiones que se aplican a los tejidos.

NivelPreguntaContenido
Concepto integrador¿Qué se busca preservar?La adaptabilidad: la capacidad de seguir ajustándose a las tensiones
Dos expresiones¿Qué es lo que se adapta?La organización postural (adaptabilidad postural); los tejidos en apoyo (adaptabilidad tisular)
Tres dimensiones de lectura¿A través de qué procesos funcionales?Postural o biomecánica; sensorial, informacional y propioceptiva; tisular
Estructura operativa¿Cómo observarla y puntuarla?Siete funciones, diecinueve variables de estado, escala de 0 a 4 o ND, sin cambios

Estos niveles de lectura no añaden, no quitan ni redistribuyen ninguna función ni variable, y no se puntúan: sirven de rejilla explicativa del marco de referencia.

9. Cómo Aporia® hace posible el potencial de adaptabilidad en posición sentada

En el SBNFA™, la primera de las siete funciones evaluadas es la «preservación del potencial de adaptabilidad de la persona». Se basa en una idea sencilla: la persona debe seguir siendo quien inicia el cambio, y el asiento responde a su solicitación mecánica sin imponerle una trayectoria propia [28]. Esta función es transversal: el potencial de adaptabilidad se refiere a la vez a la organización postural, al equilibrio y a la variación de las tensiones que se aplican a los tejidos.

Primera función: dos variables

Se distinguen dos variables. La primera se refiere al gobierno del movimiento: ¿quién lo desencadena, elige su dirección y controla su amplitud, su velocidad y su final? La segunda se refiere a la resolución mecánica de la interfaz: ¿responde a ajustes de muy pequeña amplitud, sin umbral excesivo, zona muerta, muesca ni fuerza de retorno dominante? [28]

La arquitectura de la ExoBase™ de Aporia®

Así, la ExoBase™ de Aporia® asocia una base móvil abombada a cuatro apoyos articulados y mecánicamente independientes, cada uno con su propia espuma y su propia funda. El marco de referencia describe además un espacio continuo de oscilaciones equilibradas de hasta ±45°, en el que la persona puede pasar de una posición estabilizada a otra sin tener que mantener un desequilibrio impuesto por el asiento [29, 30]. Es en este sentido en el que Aporia® hace posible el potencial de adaptabilidad en posición sentada: no ajustando la postura en lugar de la persona, sino no oponiéndole ni umbral, ni muesca, ni cero impuesto.

Lo que dice la evaluación

NivelFormulación
DiseñoCuatro almohadillas independientes sobre una base móvil abombada, diseñadas para permitir cambios relativos de apoyo [29]
Capacidad evaluadaBoréal–Aporia obtiene 3,75/4 en las siete funciones del marco de referencia, frente a entre 1,76 y 2,62 para cinco asientos del mercado; 4,00/4 en adaptabilidad, frente a 3,50 para el mejor competidor [30]
Efecto que hay que comprobarVariabilidad posturalVariabilidad posturalLa variabilidad postural designa las fluctuaciones de la postura a lo largo del tiempo. Se mide en particular por los desplazamientos del centro de presión y no es ni buena ni mala en sí misma.Leer la ficha completa : Variabilidad postural, distribución de las presiones, actividad muscular, comodidad y tolerancia durante una tarea prolongada
Efecto clínicoNo demostrado: no puede afirmarse una reducción del dolor sin un estudio específico

Nota metodológica — Las puntuaciones presentadas aquí son las puntuaciones funcionales brutas derivadas de las siete funciones del SBNFA™. No integran los efectos derivados de las interacciones entre funciones, que se tienen en cuenta en el análisis sistémico detallado del comparativo.

Límites y mediciones futuras

Sin embargo, esta evaluación es experta y no instrumentada: se refiere a las capacidades que ofrece la arquitectura, no al uso que hace de ella una persona concreta, y a un prototipo no comercializado. El marco de referencia documenta también límites: desplazamientos horizontales y rotación entre columna y pelvis limitados por la geometría del conjunto, distribución de las presiones dependiente de la morfología, firmeza no regulable apoyo por apoyo [29, 30]. Además, están previstas mediciones instrumentadas con el laboratorio GIBOC del Institut des Sciences du Mouvement para el primer semestre de 2027.

El detalle del comparativo se presenta en el artículo Boréal–Aporia frente a los asientos dinámicos (en francés) (en francés).

10. Conclusión

La adaptabilidad es una propiedad transversal de lo vivo, pero no una ley universal en el sentido de un mecanismo único que funcionaría igual en todos los niveles. Designa más bien una familia de capacidades que permiten a un sistema mantener una función, modificar su estado o producir una nueva organización ante un cambio. Como principio de organización, puede calificarse de «ley de lo vivo».

En el organismo, se basa ante todo en la regulación fisiológica, la plasticidad, el comportamiento y el aprendizaje. En las poblaciones, depende después de la variación hereditaria y de la evolución. En los ecosistemas, por último, se expresa mediante la resistencia, la resiliencia y la reorganización.

El potencial de adaptabilidad puede entenderse entonces como una combinación de varias propiedades: diversidad de respuestas, robustez de las funciones, modularidad de la organización, capacidad de reparación y posibilidad de producir una variación utilizable. Sin embargo, este potencial no es ilimitado. Depende de los recursos, del tiempo disponible, de la velocidad del cambio y de los umbrales propios del sistema.

La adaptabilidad no es una respuesta única de lo vivo, sino la capacidad de mantener, modificar o reorganizar funciones según las tensiones. Se expresa a través de la plasticidad, la robustez, la regulación, el aprendizaje, la evolución y la resiliencia. El potencial de adaptabilidad corresponde al espacio de respuestas que un sistema todavía puede movilizar antes de alcanzar sus límites.

Del principio al asiento

Aplicado a la posición sentada, este principio conduce, por tanto, a un criterio: no «¿se mueve el asiento?», sino «¿qué espacio de respuestas deja al cuerpo?». Este criterio puede leerse según dos declinaciones de la adaptabilidad: la postural, en la que la persona reorganiza su postura, y la tisular, en la que los tejidos en apoyo responden a las tensiones. Aporia® está diseñada para responder a este criterio; sus efectos, sin embargo, todavía deben medirse.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre adaptabilidad y adaptación?

La adaptabilidad designa ante todo una capacidad o una propiedad funcional: la posibilidad de responder a un cambio. La adaptación, en sentido evolutivo, designa en cambio el resultado de modificaciones hereditarias seleccionadas en una población. La plasticidad y la aclimatación, por su parte, son ajustes de un individuo que no requieren una modificación genética.

¿Es la adaptabilidad realmente una «ley» de lo vivo?

Es, en efecto, un principio de organización al que se enfrenta todo sistema vivo: persistir en un entorno cambiante. Por tanto, no es un mecanismo único que funcionaría igual de la molécula al ecosistema. Una célula no se adapta como una población, ni una población como un ecosistema.

El potencial de adaptabilidad

¿Qué es el potencial de adaptabilidad?

Es el conjunto de posibilidades de que dispone un sistema para producir una respuesta funcional ante un cambio o una perturbación. Depende en particular de la diversidad de los estados accesibles, de la redundancia, de la modularidad y de la robustez. Sin embargo, no es ilimitado y no puede reducirse a una reserva única y medible.

¿No se oponen la robustez y la plasticidad?

No necesariamente. Un organismo puede, en efecto, ser robusto para algunas funciones, como la temperatura interna, y plástico para otras, como el comportamiento o el metabolismo. Diversos trabajos sugieren además que la robustez puede favorecer la evolucionabilidad.

Adaptabilidad y posición sentada

¿Qué son la adaptabilidad postural, la adaptabilidad tisular y el bucle sensorial?

En el marco de referencia SBNFA™, la adaptabilidad es el concepto integrador: la capacidad del cuerpo para ajustar su organización postural y sus respuestas tisulares ante las tensiones. La adaptabilidad postural se refiere a la organización del cuerpo; la adaptabilidad tisular, a la respuesta de los tejidos en apoyo. Un bucle sensorial y propioceptivo participa en la adaptación: no es una tercera adaptabilidad. Esta lectura no modifica ni las siete funciones ni las diecinueve variables.

¿Qué significa el potencial de adaptabilidad en posición sentada?

En el marco de referencia SBNFA™, son las posibilidades de que dispone una persona para modificar su organización postural y variar las tensiones que se aplican a sus tejidos, sin perder el equilibrio ni concentrar esas tensiones de forma duradera. Es una construcción propia de Blue Portance, para la que todavía no existe una medida validada. Los efectos de Aporia® sobre este potencial han sido evaluados por expertos, pero todavía no se han medido de forma instrumental.

Aporia® en la práctica

Descubra la arquitectura que hace posible el potencial de adaptabilidad en posición sentada.

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Referencias bibliográficas

Plasticidad, robustez y evolucionabilidad

  1. Masel & Trotter, 2010 — Robustness and evolvability. Trends in Genetics, 26(9), 406–414.
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Variabilidad motora, posiciones naturales y marco de referencia SBNFA™

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  4. Blue Portance, 2026 (a) — Marco de referencia SBNFA™ de evaluación de los dispositivos de asiento — Parte I: marco científico y metodológico. Documento interno, versión del 3 de agosto de 2026.
  5. Blue Portance, 2026 (b) — Marco de referencia SBNFA™ — Parte III: monografías y evaluación comparativa (V14). Documento interno, 25 de agosto de 2026.
  6. Blue Portance, 2026 (c) — Marco de referencia SBNFA™ — Síntesis de la evaluación (V20). Documento interno, 25 de agosto de 2026.

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